lunes, 22 de octubre de 2012

Wild ones

Si está bien, voy a admitirlo. Y no fue raro que antes de irme a Mendoza me haya agarrado ese mal humor pre-viaje que siempre me agarra. No se porque es, quizá porque me estresa tener que preparar las cosas y pensar que siempre me falta algo, que se yo. Pero ese no es el punto. La cosa básicamente es que volví de Mendoza hace unos días y ya empiezo a extrañar TODO. Fueron unos increíbles siete días que pasamos allá, divirtiéndonos. Extraño la tranquilidad, el aire puro, la gente, el paisaje, las jodas, el río y así puedo nombrar hasta un pedacito de tierra. Tuve nuevos compañeros de viaje con los que me encanto compartir eso y poder llegar a conocerlos mas fue genial. Lástima que esto pase a un poco menos de un mes de que se termine. Ahora puedo decir que quiero terminar, pero se que cuando llegue el momento me van a tener que sacar a la fuerza. En parte entiendo que es algo que si o si tiene que pasar para que lleguen cosas, quien sabe, mucho mejores. Pero por otro lado este lugar es mas de la mitad de mi vida y va a ser difícil. Estoy empezando a extrañar muchas cosas y estoy con el humor muy cambiante últimamente. Además, me di cuenta que una de mis obsesiones se disperso bastante después del viaje, lo que no se si es bueno o malo en el sentido de que esa dispersion fue a lugares raros o quien sabe donde. En fin, se esta terminando todo, el colegio, el año en dos meses. Vacaciones las espero.

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